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La labor de contestar las miles de cartas que llegaron durante décadas al 221 B de Baker Street recayó en un equipo de personas que tuvo que lidiar con proposiciones de matrimonio, preguntas extrañas sobre una posible relación sentimental entre Sherlock y el Dr. Watson, o si el detective era zurdo o diestro. Sue Brown, del Departamento de Relaciones Públicas del Abbey National ha sido considerada la auténtica secretaria de Sherlock durante mucho tiempo por el volumen de correo que gestionó y la cantidad de respuestas que dio a los fans.

 

Cartas a Sherlock

Aquí os dejo algunas de las preguntas curiosas, y las contestaciones que dio Sue Brown:

-“¿Está el señor Holmes bien?” “Los dos. Él y el Doctor Watson tienen una buena salud”

-“¿Tiene el señor Holmes sangre india?” “No. Nació en Gran Bretaña, y todavía conserva su nacionalidad”

-“¿Usa el teléfono?” “Ciertamente, él usa el teléfono sobre todo ahora que está retirado”

-“¿Puedo comprar el mismo tabaco que él fuma?” “No. La marca que utiliza Sherlock Holmes lo fabrica especialmente para él”

-“¿Encuentra Holmes interesante ser un detective?” “Él me ha dicho que lo encuentra bastante ordinario”

-“¿Es Watson una mujer?” “El señor Holmes me ha pedido que le diga que el Doctor Watson no lo es. Además, se casó con una mujer llamada Mary”

-“¿Cree el señor Holmes en vampiros?” “No. Además está seguro que no existen y no ha encontrado ninguna evidencia que le haga cambiar de parecer”

 

Podíamos continuar con más y más preguntas y respuestas hasta el infinito porque en su mejor época Sherlock recibía unas 700 cartas al año desde lugares tan remotos como Indonesia, Australia, o Noruega. Si el lector está interesado en profundizar más en este tema, le recomiendo “Letters to Sherlock Holmes”, de Richard Lancelyn Ed. y publicado en 1985 por la editorial Penguin. El libro está descatalogado pero con un poco de suerte, por Internet se puede encontrar todavía a un precio razonable.

 

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Miles y miles de cartas llegan al 221B de Baker Street en Londres dirigidas al detective más famoso de todos los tiempos: Sherlock Holmes. Durante décadas muchas personas de todo el mundo se han intentado poner en contacto con este personaje de ficción para pedirle ayuda, para preguntarle alguna duda en algún caso resuelto por él, o sencillamente, para expresarle su admiración. Durante todos esos años, alguien leyó las cartas y contestó algunas en la época en la que el 221B fue la sede del banco Abbey National. El cargo fue pasando de persona en persona, y en la actual era digital, es el Museo de Sherlock Holmes el encargado de recibir y gestionar dicho correo, tal y como comenté en una entrada anterior.

 

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Una de las primeras cartas enviada a Sherlock Holmes data de 1890, cuando un ciudadano de Filadelfia le pide al detective una copia de su libro sobre las cenizas del tabaco. Desde entonces las misivas se han multiplicado, tanto en su variada temática como en su número. Una de ellas, fechada en 1954 y enviada desde Dinamarca, decía que “le felicito por su 100 cumpleaños. Espero que esté bien a pesar de su avanzada edad”. Un año más tarde un ciudadano alemán le preguntaba “¿Cuánta culpa tiene el amor en los crímenes? ¿Uno se puede convertir en criminal debido al amor?”

Otras veces, la carta quería ser un reto a la mente investigadora por excelencia. Por ejemplo, en una carta fechada en 1956, el remitente le pedía a Sherlock “¿Qué puede usted deducir sobre mí a partir de esta carta? Seguro que usted puede. Yo he practicado la deducción. Se puede encontrar un montón de cosas en un hotel. Unas discretas preguntas al recepcionista y un vistazo al Libro de Registro me han proporcionado nombres, nacionalidades, direcciones, número de habitación, y cuanto tiempo se iban a quedar algunos huespedes”

Pero, ¿qué contestaba el personal del banco encargado de la correspondencia de Sherlock? Buena, pregunta mi querido Watson, buena pregunta. En otra entrada os lo cuento.