Archivos para junio, 2010


El robo de obras de arte es uno de los delitos llamados de “guante blanco”. Generalmente no suele haber víctimas mortales pero las noticias de este tipo de delitos suelen aparecer en la portada de los diarios y de los informativos de todo el mundo. Si en el mes de abril robaron de un pequeño museo municipal de Valencia, un cuadro de Sorolla, en mayo Paris sufrió la visita de los ladrones. En este caso han sido cinco obras maestras las sustraídas del Museo de Arte Moderno de la capital francesa, entre ellas ‘Le pigeon aux petits pois’, de Pablo Picasso, y ‘La pastorale’, de Henri Matisse. Los ladrones también se llevaron ‘L’olivier près de l’Estaque’, de Georges Braque, ‘La femme à l’éventail’, de Amédéo Modigliani, y ‘Nature morte aux chandeliers’, de Fernand Léger. Los cinco cuadros están valorados en un montón de millones de euros.

Los expertos en arte saben que este tipo de robos responde a un patrón bien definido: las obras antes de ser robadas ya tienen un destinatario que puede haber encargado la sustracción o que puede actuar de mediador para vender el material. Lo que está claro es que la sustracción de “El santero de la cofradía” de Sorolla, valorado en 6.000 euros, ha sido un ejemplo de robo de “guante blanco” en la ciudad de Valencia. La obra de pequeñas dimensiones estaba fuera del campo visual de las cámaras de vigilancia y al ladrón le dio tiempo de quitar la tabla pintada de su marco y ocultarla bajo su ropa, supuestamente. Las investigaciones se centran en las dieciséis personas que visitaron el día 3 de abril la Casa Benlliure, donde se exponía el Sorolla.

Resumiendo, han pasado casi tres meses del robo y la obra no aparece. Y es que, por fin, los grandes eventos patrocinados por la Generalitat y el Ayuntamiento como la Copa América están dando sus frutos. Valencia ya se está dando a conocer en el mundo entero y eso, claro, atrae a todo tipo de turistas. Incluso a los “turistas” de lo ajeno.

Anuncios

Un nuevo libro asegura que Adolf Hitler no murió en su bunker en 1945 sino que huyó a Sudamerica a través de España con paradas en Barcelona y Cantabria. En este caso la investigación ha corrido a cargo de un periodista argentino llamado Abel Basti. Hay que decir que esta teoría no es nueva, y se ha divulgado muchas veces pero nunca con la profusión de fechas, lugares y detalles de los que hace gala el libro.Examinando los últimos días de la vida del dirigente nazi hay pequeñas grietas por donde la imaginación de muchos nostálgicos de aquel régimen, y algún que otro periodista, han creído ver la alargada figura de Hitler en algún país sudamericano después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. ¿Es posible que Hitler sortease el cerco de Berlín al que los soviéticos estaban sometiendo en 1945?

Leyendo las memorias de Bernd F. von Loringhoven “En el búnker con Hitler” publicado en 2005, encontramos alguna pista. Von Loringhoven era ayudante de campo del general Guderian y como oficial de campo sobrevivió a la batalla de Stalingrado. En los días finales de la guerra estuvo destinado en el búnker de Hitler casi hasta la muerte del dirigente nazi. Pues bien, este militar cuenta que el 26 de abril de 1945 el comandante jefe de la Luftwaffe, el general Robert Ritter von Greim despegó de Munich acompañado de la piloto de pruebas Hanna Reitsch. Llegaron al aeropuerto de Gatow, al oeste de Berlín, primero y después aterrizaron cerca de la puerta de Brandergurgo. Inmediatamente se trasladaron al búnker de mando del III Reich. Allí ofrecieron al jerarca la posibilidad de sacarlo de la capital hacia el sur, a lo que Hitler se negó. Este episodio es reflejado también en la película “El hundimiento” basado en el libro del historiador alemán Joaquim Fescht. Además, la noche del 26 de abril de 1945 el general Weidling, comandante militar de Berlín, propuso una evacuación nocturna de Hitler durante la noche del 28 de abril en dirección oeste. Pero el dirigente nazi se negó otra vez.

¿Realmente era posible huir de un Berlín rodeado por tropas enemigas? Von Loringhoven cuenta en su libro la ruta de escape que siguió para huir del búnker y después de Berlín. Él lo consiguió. Por cierto, el general de la Luftwaffe von Greim y la piloto Reitsch despegaron de la puerta de Branderburgo y también lo consiguieron. Con todo lo que he expuesto quiero demostrar que era posible huir de Berlín en aquellos días tan complicados. Ahora bien, una cosa es la posibilidad de huir, y otra tener una ruta de escape que llegara hasta Argentina, y que nadie durante todos estos años, repito nadie, haya aportado pruebas razonables sobre todo este asunto. Porque otra cosa no, pero tal vez Hitler es uno de los personajes históricos más conocidos en todo el mundo. ¿Nadie lo ha visto en Argentina estos años? Este periodista dice que si. Bueno, pues ya tenemos otra vez Hitler para rato.